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Casa de Transición a la Vida Independiente, una alternativa diferente

Casa de Transición a la Vida Independiente, una alternativa diferente

A partir de los 16 años, los adolescentes que han vivido en la calle tienen pocas opciones de atención en una institución, pues por considerarlos "grandes", ya no son recibidos.

Frente a esta realidad, en el año 2009 abrimos las puertas de la Casa de Transición a la Vida Independiente (CTVI), que surgió como una alternativa residencial  para acompañar a los jóvenes que habían dejado de vivir en la calle y no podían regresar con su familia. A diferencia de otros, este programa debía colocar en el centro a cada joven como un ser capaz de decidir por sí mismo; como agente de su propio cambio, actuando con base en sus propios y genuinos intereses.

Para que esto fuera posible, comprendimos que cada chavo que ingresara a la CTVI debía vivir en un ambiente seguro en el que fuera aceptado, cuidado y en el que desarrollara habilidades para empoderarse y relacionarse de manera saludable con los demás.

Actualmente la CTVI aporta una solución a la realidad de los chavos que vivieron en la calle, y que como cualquier joven, necesitan prepararse para enfrentar los desafíos de la vida cotidiana. A partir de este reto, el programa les brinda la oportunidad de retomar sus estudios, capacitarse en oficios y aprender todo lo que decidan a partir de sus propios intereses. Fuera de darles todo o imponerles ideales, aquí los chavos desarrollan herramientas para alcanzar sus metas y en este camino, buscamos que sean capaces de enfrentar el rechazo y la frustración cuando no las consiguen.

A lo largo de seis años la CTVI ha sido capaz de ampliar sus posibilidades de atención al recibir además a adolescentes que desde pequeños han estado en instituciones y quieren desarrollar habilidades para iniciar una vida independiente, así como a jóvenes centroamericanos que al huir de sus países, se les brinda refugio en México.

Hemos acompañado a 55 jóvenes en la Casa de Transición a la Vida Independiente, y 26 de ellos ahora viven de manera autónoma. Su paso por la CTVI nos ha llevado a crear vínculos muy afectuosos con ellos, pero sobre todo, a ver cómo es posible cambiar el futuro de un chavo.