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¿Cómo se relacionan los niños y adolescentes con la calle?

¿Cómo se relacionan los niños y adolescentes con la calle?

Por: Laura Alvarado, Directora General

 En México, como en otros países de América Latina, niñas, niños y adolescentes enfrentan contextos de vida signados por la desigualdad, la marginación y la exclusión; para hacerles frente, han ido generando diversas conexiones con la calle, apropiándose de los espacios públicos y haciendo de éstos un punto de referencia central en su vida diaria y su identidad.

Las formas de estas conexiones no se limitan, como en las décadas de los años 70’s a 90’s, a la vida en la calle sin contacto con la familia nuclear; hoy día existen múltiples modalidades de conexión que generan importantes obstáculos para el ejercicio de los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y los ponen frente a riesgos asociados a la explotación sexual, el narcomenudeo, el consumo de sustancias psicoactivas (drogas) o la trata de personas.

Sin embargo las conexiones con la calle pueden resultar vitales para la supervivencia diaria de niños y jóvenes, en la medida en que sus relaciones familiares, escolares y comunitarias se debilitan. Por ello es preciso analizar los contextos de su vida, para entender estos procesos de desconexión – conexión,  de modo que sea posible diseñar y ejecutar estrategias integrales de atención a esta población.

Durante el trabajo diario de Fundación Pro Niños de la Calle, nos hemos percatado que en la Ciudad de México y zona conurbada existen niñas, niños y adolescentes que enfrentan ambientes familiares con poca estructura e inadecuados patrones de crianza, en los que se normaliza el uso de la violencia como mecanismo educativo;  largas horas sin acompañamiento de adultos ni alternativas de actividades recreativas, culturales y de interacción social positiva en sus barrios y una gran oferta en sus comunidades de drogas y actividades relacionadas con grupos delincuenciales.

Por otra parte, estos niños carecen de alternativas educativas que respondan, en calidad y pertinencia, a sus necesidades e intereses. Las escuelas son espacios en los que también se han normalizado las interacciones violentas y abusivas, incluso por parte de los docentes, quienes replican en sus interacciones con los alumnos los patrones de control y violencia validados socialmente. Todo ello va aumentando la probabilidad de  que las niñas, niños y adolescentes encuentren pocas oportunidades para el desarrollo de habilidades y competencias, generando bajo rendimiento y eventualmente la deserción escolar. Así la escuela, que debería ser un factor de contención y protección, deviene en uno más de los espacios expulsores que favorecen la conexión con la calle.

Frente a estas realidades, Pro Niños propone un trabajo preventivo que incluya a padres, madres y docentes, en el que se revise y reoriente el papel de los adultos para que garanticen la plena participación de los niños, niñas y adolescentes, así como el desarrollo de las habilidades que les permitan enfrentar los retos de su vida cotidiana.