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Quiénes Somos

Misión

Entender y atender en forma personalizada a chavos que viven en la calle, acompañándolos en un proceso gradual que les permita elegir y mantener otra opción de vida, así como fortalecer, en chavos en riesgo de vivir en calle, factores protectores dentro de sus entornos familiares y escolares.

Visión 2020

1,000 chavos habrán dejado de vivir definitivamente en la calle.

50 jóvenes vivirán de manera independiente gracias a su paso por la Casa de Transición a la Vida Independiente (CTVI).

150 familias contarán con herramientas socio afectivas para ofrecer a sus hijos contención, apoyo y acompañamiento, evitando su salida a la calle.

1,000 adolescentes habrán desarrollado habilidades cognitivas, sociales y emocionales con las que puedan evitar el uso de drogas, disminuir el riesgo de deserción escolar y salida a vivir en la calle.

Al menos 5 organizaciones civiles o instituciones gubernamentales habrán recibido asesoría y/o capacitación por parte de Pro Niños, para la atención integral de niños, niñas y adolescentes en situaciones vulnerables.

Quiénes Somos

Historia

La salida a la calle es un proceso paulatino, compuesto por muchos factores individuales, familiares y sociales; todos ellos se manifiestan de distinta forma, por ello el trabajo con cada niño, niña y adolescente es particular y debe tomar en cuenta la gran complejidad humana y social.

La calle es para los niños y jóvenes un espacio intimidante y al mismo tiempo seguro; es un espacio que despersonaliza y a la vez identifica; es un espacio de riesgos y de retos que va cambiando significativamente.

Desde hace más de 20 años, los educadores de Pro Niños localizaban en la calle a grandes grupos de niños y adolescentes con un amplio sentido de pertenencia, en donde todos colaboraban por el bien común, aunque eso no eximía de riñas y conflictos desatados por el consumo de sustancias psicoactivas (drogas). Se empleaban en actividades vinculadas con la comunidad: ayudaban en los comercios informales, vendían dulces, limpiaban parabrisas, o bien, pedían dinero después de acostarse sobre vidrios. Frente a esta realidad, Pro Niños desarrolló su primer programa de atención: De la Calle a la Esperanza, con el objetivo de crear un puente entre la calle y una opción de vida digna, facilitando a los chavos procesos de reflexión, desarrollo de hábitos saludables y habilidades para la vida y el uso de sus fortalezas, que en su conjunto, les permitieran cambiar su situación de vida.

Una vez que los chavos elegían una opción de vida diferente a la calle, Pro Niños enfrentaba la dificultad de encontrar espacios residenciales para los jóvenes de 16 a 21 años, quienes aunque decidían vivir de manera independiente, después de un tiempo regresaban a la calle. Para dar respuesta a esta situación, Pro Niños desarrolló una opción de residencia temporal en la que los jóvenes pueden preparase para iniciar una vida independiente, ya que no pueden regresar con su familia, ni ser canalizados a una institución debido a su edad. Este programa lleva el nombre de: Casa de Transición a la Vida Independiente , en el que los jóvenes se desenvuelven desde el comienzo en un ambiente seguro y reciben una atención integral, así como capacitación para el trabajo y apoyo para su regreso a la escuela; todo con la finalidad de generar las condiciones necesarias para lograr su salud emocional, física y mental.

En el año 2011 Pro Niños realizó una investigación que permitió diagnosticar la situación de los niños y adolescentes que todavía no han dejado sus hogares, pero que se encuentran en peligro de llegar a vivir en la calle. Es a partir del diagnóstico de esta investigación que se creó el tercer programa: Atención a Familias , en el cual las familias reciben un acompañamiento educativo-terapéutico, tanto individual como colectivo, para desarrollar habilidades que les permitan evitar la salida de sus hijos a la calle.

A partir de los tres programas de atención que hemos desarrollado en Pro Niños, buscamos dar cumplimiento a nuestra misión, pero también sabemos que para lograrlo, necesitamos acciones colectivas. Sólo de esta manera podremos construir una comunidad en la que los jóvenes tengan cabida y su enorme capacidad de creación tenga un espacio de expresión; donde la comunicación deje de ser vertical, para contribuir en la construcción de una sociedad verdaderamente incluyente.