Existen en nuestra ciudad chavos que después de sufrir carencias, rechazo, maltrato o indiferencia, se ven en la necesidad de abandonar sus hogares. Habitan en casas abandonadas, estaciones de autobuses, terrenos baldíos, basureros y alcantarillas. En la calle aprenden a vivir con privaciones, a sortear toda clase de peligros y a desarrollar habilidades de supervivencia. Generalmente consumen drogas y se sumergen en un proceso de degradación física y emocional del cual les cuesta trabajo salir.
Con base en datos de UNICEF y en nuestra experiencia de trabajo, estimamos que habrá alrededor de 3,000 a 3,500 niños viviendo actualmente en las calles de la ciudad de México.
Por lo general, las instituciones que atienden directamente a estos niños basan su intervención en el ofrecimiento de un lugar para vivir. Sin embargo, un número significativo de ellos deserta de los programas, haciendo solamente uso temporal de los servicios sin lograr un verdadero cambio de vida.
LA VIDA EN LA CALLE ES UNA
FORMA DE VIDA QUE PUEDE
TERMINAR EN LA MUERTE, LA
CÁRCEL O LA LOCURA.